El proyecto nace del deseo de diseñar un espacio de grandes dimensiones con dos plantas en un restaurante acogedor, luminoso con diversos espacios. La jerarquía de tamaño de estos espacios influirá en el grado de intimismo buscado y diferenciados a la vez que enlazados a través de unos paneles verticales de grandes dimensiones de vidrios que sirven de unión con los dos salón. Estos paneles de vidrio proporcionan un juego de luces lleno de matices además de ir conectando los distintos espacios: los dos grandes salones-restaurantes y el espacio de la barra que junto con el espacio restaurante-bar forman una ‘z’.
El vidrio con formas geométricas de tonos azules y turquesas es el protagonista del proyecto, ya que además de enmarcar los dos salones de doble altura, cobra en la fachada este total presencia y en la fachada oeste el 50%. Estas formas geométricas recuerdan a un bosque frondoso creando una atmósfera envolvente con líneas depuradas.






